miércoles, 17 de agosto de 2016

recapitulando

Hace tiempo que no me paso por aquí y es que a veces los cambios vienen todos juntos y no da tiempo de reacción.

Encontré trabajo en mi ciudad natal, así que me mudé a casa de mis padres con todo lo que eso implica; extraño infinitamente mi espacio en Santiago y, a pesar de que vivir aquí tiene sus ventajas, aún no logro acomodarme a este espacio que es mío y a la vez no lo es...

Llevo ya dos semanas trabajando en un programa de libertad asistida con adolescentes infractores de ley y mis sentimientos con el trabajo son tan ambiguos como mis sentimientos con la vida misma; aún no me acostumbro a la idea de trabajar, pero el trabajo es a medio tiempo y eso dentro de todo es un gran beneficio para mi. Hay días en que siento que este trabajo es perfecto para mí y otros en los que creo que soy un desastre; los niños no llegan, no logro memorizar los planes de acción, se comprometen conmigo y luego fallan... mi tolerancia a la frustración aun no estaba preparada para eso y de paso siento que pierdo gran parte del tiempo porque mis chicos no llegan. Lo que sí tengo a beneficio es un grupo de trabajo muy simpático que ha hecho menos difícil todo este proceso de adaptación... solo que quizás yo no he sabido retribuir bien.

Hoy mismo no tengo que ir al trabajo, el día está bellisimo afuera, no tengo ninguna obligación hogareña... pero tengo una depresión que cada vez es más difícil diferenciar de mi. No logro ser feliz con todas las cosas lindas de la vida...

Yo solo quiero llorar y desvanecerme.
Estoy cansada de tener que existir.

Pienso que nadie podría entender este vacío... miro el día bonito y yo misma sé que hay algo bueno fuera... tengo un trabajo que es justo lo que buscaba, un equipo simpático, una casa, ninguna cuenta extra, ninguna presión economica y aún así no le veo sentido a nada... aún así quiero dormir y no despertar más...

Me siento muy mal por amar a alguien, por hacer planes a futuro y aún así pensar que quiero morir. Es como si nada fuera suficiente... nada me hace querer vivir...



jueves, 7 de julio de 2016

Dependencia- Independencia

             Estoy en un punto en que el tema de la dependencia y la independencia han adquirido relevancia de manera insospechada.
             Toda la vida he sido mantenida por mis padres (mi papá específicamente) en todo lo que ha dinero respecta, al mismo tiempo he carecido de cualquier tipo de apoyo afectivo por parte de ellos, por lo que he vivido en la más absoluta dependencia económica y las más absoluta independencia emocional. Pero ahora, la vida exige un cambio en estas áreas.


              Algo extraño sucedió en el momento en que tuve mi certificado de título en las manos y es que todo el dinero que antes me daban y recibía como algo natural, comenzó a ser una verdadera molestia. Recibo exactamente el mismo dinero que recibía cuando estudiaba pero ahora no tengo becas, no tengo mantención alimenticia y pago pasaje adulto en el transporte público (pasar de pagar $210 a $700 es un cambio demasiado dramático). El resultado ha sido que no tengo ningún control de mi dinero, no puedo ahorrar porque no me alcanza, compro lo justo y lo necesario y camino más que nunca para ahorrarme el pasaje de la micro. Aún así no tengo dinero para salir con mis amigos o permitirme un viaje extra en la micro. Al mismo tiempo, cada vez que me dan dinero hay un ambiente extraño; una tensión que me recuerda que ese dinero ya debería estar ganándolo yo. Esto me ha hecho notar un aspecto de mi papá al que antes no le daba importancia: le encanta tener el control del dinero y no le gusta que lo gastemos con alguien que no sea él (esto ya lo había visto con mi mamá, pero ahora lo vivo yo). En otras palabras, mi papá no tiene problemas en comprarme lo que le pida, en hacer arreglos, comprarme ropa siempre que el dinero lo pague él, y a mi solo me permite manejar la plata semanal que no me alcanza para nada y se molesta si salgo con amigos con ese dinero. 
             Conclusión: NECESITO trabajar porque realmente necesito dinero, necesito dejar la dependencia económica de mi familia porque cada vez me afecta más sentir que el dinero es de otro y no mío, que no puedo gastarlo como quisiera...pasar de la dependencia a la independencia.

               Por otra parte están las emociones. Nunca he tenido un apoyo emocional, por lo que me acostumbré a no pedirlo... no hablo mis problemas con mis amigos, no siento esa necesidad de que me apoyen con mis problemas o vivencias porque se que necesitar eso es el comienzo del sufrimiento; las personas nunca están ahí cuando uno las necesita y esa es una verdad que conviene aceptar más temprano que tarde. No me gustaría que se me malentendiera... yo no creo que las personas sean unas malvadas egoístas, simplemente sé que tienen más cosas que hacer que hacer que ocuparse de problemas ajenos.  Y en mi vida siempre ha sucedido que cuando yo estoy mal todos tienen algo más importante que hacer. El secreto para que esas ausencias no duelan es no decirles que uno los necesita, no pedir ese apoyo... porque si lo pides y no están, sientes que te han fallado... pero si no lo pides y no están, no es su culpa... no son adivinos. Es mucho más tolerable sufrir en soledad por cualquier motivo, que sumarle a ese motivo el que las personas que quieres te fallen. En resumen ser independiente emocionalmente.
               Pero ahora surge el problema; estoy necesitando mucho y no estoy pidiendo nada. Tampoco estoy recibiendo nada pero es mi culpa por no pedirlo ¿no? No puedo soportar que quienes quiero me fallen, así que invalido todo lo que siento para que ellos queden bien aun fallandome. Y comienzo a preguntarme cuanto tiempo más podré seguir así, con esta aparente independencia emocional, con esta supuesta autosuficiencia con la que no puedo más. 
            Llega un momento en las relaciones con los otros en que se hace necesaria esa vulnerabilidad. Muchas veces, muchas personas se han quejado de mi porque no comparto esa parte; soy la que cobija al vulnerable, es mi rol. A mi no me cobija nadie. Pero ¿ y ahora? intento controlar esa fragilidad con la que vivo, siempre estoy al borde de una crisis y no quiero que nadie cargue con eso... pero a veces, siento que no puedo más... y poquito a poco comienzo a tantear el terreno, a demostrar un poquito que no me siento bien, que no puedo hablar en ese momento... pequeñas huellitas para que las sigan y vean que los necesito. Pero no pasa, nadie las sigue, solo encuentro palabras vacías, en realidad no hay nadie conmigo y así no se puede ser vulnerable, no se puede soltar la coraza, no se puede...


lunes, 27 de junio de 2016

Primeros pasos...


En estos primeros pasos que voy dando en la vida adulta me toca buscar trabajo. Solo he trabajado una vez anteriormente como “secretaria” en una garita de colectivos, haciendo el reemplazo de vacaciones de la secretaria titular. No lo considero un trabajo realmente porque no hice ninguna entrevista, ningún proceso de selección, fue lo que aquí se conoce como “pituto” y ya.

Esta vez, he tenido que hacer un curriculum, buscar ofertas, redactar mails… a pesar de eso llegué a mi primera entrevista de la misma manera que a mi primer trabajo; un familiar está en la directiva de un colegio donde necesitan psicóloga de reemplazo así que supe de la vacante antes de que publicaran el aviso. La experiencia fue del todo novedosa; una primera entrevista con la psicóloga, y los directores del colegio, una segunda entrevista a solas con la psicóloga y una espera eterna en la que no me han dado respuesta alguna sobre si quedé o no en el trabajo (debido al tiempo parece lógico que no… pero aún creo que tendrían la educación de decirme que no quedé).

Este tiempo fue un huracán de emociones; esta oportunidad de trabajo en mi ciudad de origen me hizo cuestionarme absolutamente todo lo que concierne a las decisiones de vida que debo tomar de aquí en adelante. Estuve muy angustiada, con un peso grande sobre mi, como si debiese decidir ahora lo que será de mi el resto de mi vida… Al mismo tiempo y a casi 6 horas de distancia, mi pololo comenzaba su nuevo trabajo; vivía el estrés de acomodarse a un nuevo trabajo, nuevos horarios y nuevas actividades que debía hacer calzar; trabajo, amigos, polola y tiempo para descansar.

En ese proceso de acomodación pasamos unos días sin conversar (algo a lo que no estamos acostumbrados) justo cuando yo estaba con mi crisis de angustia existencial y entonces pareció que todo el mundo se venía abajo. No me gusta depender de las demás personas para estar bien, pero ¿cuál es el limite entre la dependencia y el cariño? ¿qué tan bueno es intentar ser independiente cuando se está en pareja? No lo sé, esas cosas son de las que uno aprende experimentando… haciendo ajustes en la marcha. Eso creo, porque me doy cuenta que lo contrario también hace mal… varias veces me he visto a mi misma poniendo una muralla para que no me ayuden, para que no me mimen, para demostrar que yo “puedo sola”. Como si poder sola fuera la meta de la vida… quizás eso es lo que cuesta, aceptar que somos vulnerables, que necesitamos de otros y que, al mismo tiempo debemos intentar darlo todo por nuestra cuenta; que aunque necesitemos con la vida que el Otro esté ahí para nosotros, no deberíamos hacer de nuestra necesidad una imposición al Otro, ni deberíamos hacer que fuera un motivo para condicionar el amor…


Como sea! la custión ahora es que ha pasado una semana desde mi entrevista con la psicóloga y aún no recibo respuesta del trabajo. Con mi pololo ya nos adaptamos a los nuevos horarios con trabajo nuevo. Se acaba de ir hace unas horas de vuelta a su ciudad y me he dado cuenta de que lo lindo que tiene nuestra relación es que cada vez que nos topamos con un obstaculo o pequeña discusión, salimos de eso aún más unidos, con aún más amor. Soy realmente una afortunada de la vida, aunque lo olvide muy seguido…


martes, 7 de junio de 2016

Presentación

Soy nueva en esto de la vida.
Romper el cascaron
Salir al mundo...


Katrina
24
Psicóloga


                 Entré a estudiar psicología porque amo esa carrera, porque era un llamado desde lo más profundo de mi ser y porque necesitaba saber como hacer para que nadie sospechara que estaba loca. Porque así lo creía.
                 Recién titulada, ahora me toca buscar trabajo, hacerme camino en esto que llaman vida y yo temo sea una condena. "Se puede, se puede" resuena en mi mente. Se puede hacer de la vocación un trabajo, se puede hacer del amor una obra, se puede hacer de la sociedad un lugar mejor...  pero ¿puedo yo?
                  Tengo un blog desde los... ¿13 años? el primero fue mi escape, conocí gracias a él a quien fuera mi primera pareja  y con quien perdí el contacto hace años luego de enamorarme de mi segunda pareja y hacer el segundo blog; un lugar que vagamente vio nacer el amor, la esperanza y la ilusión boba de quien ama de verdad por primera vez. Ahí quedaron también mis tormentos, el duelo, el dolor innombrable de quien siente le han arrancado un pedazo de alma... También escribí ahí cuando lo conocí a él...
                  Francisco. No es la primera vez que amo, pero si la primera vez que me siento amada, sanamente amada, valientemente amada... Poco a poco mi dolor tuvo un sentido y aprendí que se puede amar a alguien sin querer que vuelva, que se puede amar sin deseo, sin romanticismo, y así fui haciendo espacio al amor que tengo ahora; un amor bonito, sano, un amor que me hace crecer... no estoy libre de confusión ni conflictos, pero amo, dios! como amo a este hombre!
                  En este camino nuevo, donde he estado más centrada en mi han surgido nuevas cosas también; nuevos monstruos y fantasmas que mueven mi alma a escribir en búsqueda de sanación, de exorcismo... estos fantasmas nuevos aunque viejos a la vez, ya no tienen nada que ver con ese rompimiento amoroso... entonces; nuevo amor, nuevos fantasmas, nueva etapa... Tengo que buscar trabajo por primera vez en la vida! soy psicóloga! mi sueño desde siempre se ha cumplido

¿y ahora qué?



Ahora hago un blog nuevo.